Cada primavera, miles de aves de presa cruzan el estrecho de Gibraltar desde África. Entre las primeras en llegar está el milano negro, que viene a criar a la península y vuelve al sur a finales del verano.
Es una de las rapaces más abundantes del mundo, y también una de las más listas. Caza, pesca, aprovecha la carroña… y no le hace ascos a casi nada.
En Doñana, los científicos descubrieron algo sorprendente: el milano negro decora su nido con plásticos y trapos blancos. Y no es por capricho: cuanto más adornado está el nido, más fuerte es la pareja que lo ocupa. Es un aviso para otros milanos: este territorio tiene dueño.
Y en Australia se le ha visto recoger ramas encendidas para extender incendios y cazar a los animales que huyen. Un vecino de nuestros cielos con mucho ingenio.