Pasa el día en el agua, sale de noche a comer y puede pesar más de tres toneladas. Es el hipopótamo, el “caballo de río”… aunque sus parientes más cercanos no son los caballos, sino las ballenas y los delfines.
Curiosamente, no sabe nadar: camina por el fondo y aguanta la respiración unos cinco minutos. Tiene ojos, orejas y nariz en lo alto de la cabeza, así que lo vigila todo casi sin asomarse. Y cuando le da el sol, su piel segrega un líquido rojizo que funciona como protector solar natural.
Parece tranquilo, pero es uno de los animales más temidos de África, con una boca que se abre hasta ciento cincuenta grados y colmillos de medio metro. Hoy está catalogado como vulnerable. Cuidar de los ríos africanos es cuidar de él.