Imagina la historia sin caballos: sin carruajes, sin mensajeros al galope, sin grandes campos de labranza. Desde que fue domesticado hace unos cuatro mil años en las estepas de Eurasia, el caballo ha cambiado el mundo.
Sus ojos son los más grandes de todos los mamíferos terrestres y ven casi todo lo que le rodea. Puede dormitar de pie sin caerse, gracias a un mecanismo que bloquea sus patas. Y habla con las orejas: si las dirige hacia ti, tienes toda su atención.
Además, es muy observador. Los estudios muestran que los caballos distinguen una cara sonriente de una enfadada, y que recuerdan a las personas.
Aquí, en Andalucía, el caballo es parte de nuestra cultura: esta tierra vio nacer el Pura Raza Española. Elegancia, memoria y nobleza a cuatro patas.