Si ves un destello rojo entre los árboles, quizá sea un turaco alzando el vuelo. Muchas de estas aves africanas esconden sus plumas rojas en las alas y solo las muestran al volar.
Pero lo más asombroso de los turacos es su color. Son las únicas aves del mundo con un auténtico pigmento verde; en casi todas las demás, el verde es un truco de la luz. Y su rojo es igual de especial: contiene cobre, algo excepcional en el reino animal.
Viven en los bosques de África y se mueven entre las ramas con una agilidad sorprendente, corriendo y saltando más que volando. Se alimentan sobre todo de frutos, así que son grandes jardineros del bosque: dispersan semillas allá por donde pasan.
Colores únicos para unas aves únicas.