Pesa tanto como un coche grande y, aun así, puede correr a más de cuarenta kilómetros por hora. Es el rinoceronte blanco, el más grande de los rinocerontes. Y no, no es blanco: es gris. Su nombre podría venir de una confusión con la palabra neerlandesa que significa “ancho”, por su boca plana, perfecta para cortar hierba como una segadora.
Ve bastante mal, pero su olfato y su oído son extraordinarios. Y su famoso cuerno está hecho de queratina, lo mismo que tus uñas.
Hace poco más de un siglo quedaban menos de cien. Gracias a la protección, hoy son miles. Pero la caza furtiva sigue siendo su gran amenaza, y su pariente, el rinoceronte blanco del norte, ya no tiene machos. Cada rinoceronte cuenta.