Si oyes un griterío estridente, como una alarma que no se apaga, probablemente sea una pintada. Esta ave africana es famosa por avisar ruidosamente de cualquier intruso, y por eso en muchas granjas se usa como guardiana.
Es fácil de reconocer: plumaje gris oscuro salpicado de puntitos blancos, la cabeza desnuda de azul y rojo y un pequeño casco en lo alto. Según una antigua leyenda griega, esas manchas son las lágrimas de las hermanas del héroe Meleagro, convertidas en aves de tanto llorar su muerte.
En la sabana africana vive en bandadas, camina kilómetros cada día y se come garrapatas e insectos, así que es una gran aliada del campo. Prefiere correr a volar… pero cuando cae la noche, sube a dormir a los árboles.