Puede que sea el ave más espectacular del mundo. Cuando el pavo real despliega su abanico, muestra unas doscientas plumas decoradas con “ojos” brillantes. Y un detalle: no es su cola, sino unas plumas que nacen justo encima de ella y pueden medir hasta metro y medio.
Lo más curioso es que esos azules y verdes no son pigmentos. Son estructuras microscópicas de las plumas que juegan con la luz. Por eso el color cambia según cómo lo mires.
El macho hace vibrar el abanico para impresionar a las hembras, que eligen al más vistoso. Y aunque parezca pesado, vuela bien y duerme en lo alto de los árboles.
Es el ave nacional de la India, donde su potente grito sirve incluso de alarma cuando un tigre anda cerca.