Esta es una historia con final esperanzador. El órix cimitarra, el antílope de los cuernos curvados como una espada, llegó a desaparecer por completo del desierto. En el año 2000 fue declarado extinto en estado salvaje.
Pero no todo estaba perdido. Gracias a los ejemplares que vivían en zoológicos de todo el mundo, en 2016 comenzaron a liberarse órix en Chad. Hoy vuelven a recorrer el Sahel, y la especie ha pasado de extinta en libertad a en peligro.
Es un maestro del desierto: aguanta mucho tiempo sin beber, obtiene agua de las plantas y su pelaje blanco refleja el sol. Y visto de perfil, sus dos cuernos parecen uno solo. Quizá por eso se dice que animales como él inspiraron la leyenda del unicornio.