Es el ave más grande de América y, como el avestruz, no puede volar. Pero el ñandú tiene un truco: cuando corre en zigzag para escapar, abre las alas y las usa como timón para cambiar de dirección de golpe.
Vive en las pampas y campos abiertos de Sudamérica, y su forma de criar es muy especial. Es el macho quien construye el nido y recibe los huevos de varias hembras: puede llegar a reunir decenas. Después los incuba él solo durante semanas y cuida de los polluelos, defendiéndolos con fiereza de cualquiera que se acerque.
Un padre ejemplar que hoy está casi amenazado por la transformación de las pampas en campos de cultivo. Protegerlo es proteger los grandes espacios abiertos de Sudamérica.