Clac, clac, clac. Si oyes ese sonido en lo alto de un campanario, es una cigüeña saludando a su pareja. Las cigüeñas apenas tienen voz: se comunican castañeteando el pico, lo que se conoce como crotorar.
La cigüeña blanca es una vecina muy nuestra: España tiene una de las mayores poblaciones de Europa. Construye nidos enormes que reutiliza año tras año, y aunque antes pasaba el invierno en África, hoy muchas se quedan aquí todo el año.
Su prima, la cigüeña de Abdim, es la más pequeña de todas. Vive en África y viaja siguiendo las lluvias, por eso en muchos lugares anuncia la llegada de la estación húmeda. Y es la mejor amiga de los agricultores: se come saltamontes y langostas.
Dos grandes viajeras que planean sobre el aire caliente, casi sin batir las alas.