Blanca como la nieve, con un anillo azul alrededor de los ojos y una cresta que se levanta cuando algo le interesa: así es la cacatúa de las Salomón, que vive en las selvas de estas islas del Pacífico.
Esa cresta es su forma de hablar. La levanta para saludar, para mostrar sorpresa o para impresionar, y la baja cuando está tranquila.
Como todas las cacatúas, tiene un secreto de belleza: entre sus plumas produce un polvo muy fino que las mantiene limpias e impermeables. Y es una gran acróbata, capaz de usar el pico como una tercera pata para trepar.
Las cacatúas son tan inteligentes que algunas siguen el ritmo de la música, algo que se creía exclusivo de los humanos. Curiosa, ruidosa y muy expresiva.