Es el ave más grande del planeta, pero no vuela. No le hace falta: el avestruz es el ave más rápida en tierra, capaz de correr a setenta kilómetros por hora gracias a sus potentes patas de solo dos dedos.
Sus ojos son los más grandes de todos los animales terrestres, más incluso que su cerebro, y le permiten detectar a los depredadores a gran distancia. Y sus huevos también baten récords: cada uno pesa tanto como dos docenas de huevos de gallina.
Por cierto, es falso que esconda la cabeza bajo tierra. Cuando se siente amenazado, se tumba con el cuello estirado sobre el suelo, y de lejos parece que la ha enterrado.
Y cuidado con sus patas: una patada de avestruz puede ahuyentar incluso a un león.