Puede que no sea el loro más colorido, pero sí uno de los más inteligentes del planeta. El yaco, o loro gris africano, vive en las selvas de África central y occidental, y su cola roja es su único toque de color.
Su fama viene de su mente. Un yaco llamado Alex, estudiado durante treinta años, aprendió más de cien palabras y distinguía colores, formas y cantidades. Y los estudios muestran que los yacos son capaces de ayudar a otros sin esperar nada a cambio.
En libertad no imitan a las personas: imitan otros sonidos de la selva y se comunican con su bandada, que puede reunir a miles de aves al atardecer.
Por desgracia, esa inteligencia le ha convertido en una de las aves más traficadas del mundo, y hoy está en peligro. Por eso, un loro nunca debe comprarse sin un origen legal garantizado.