El mayor felino del planeta no vive en África, sino en Asia. Es el tigre, un cazador solitario que puede superar los tres metros de largo contando la cola.
Sus rayas son únicas, como una huella dactilar, y están también en la piel: si se pudiera afeitar a un tigre, seguiría siendo rayado. Detrás de las orejas tiene dos manchas blancas que, según se cree, ayudan a sus cachorros a seguirle entre la vegetación.
Y a diferencia de la mayoría de los gatos, adora el agua: nada muy bien y se baña para combatir el calor.
Aun siendo un gran depredador, la mayoría de sus cacerías fracasan. Hoy quedan menos de seis mil tigres en libertad, pero en países como la India y Nepal vuelven a aumentar. Una señal de que protegerlos funciona.