Cabeza naranja, pico rojo coral y pecho negro: es imposible no fijarse en el macho del pato colorado, uno de los patos más elegantes de Europa. La hembra es más discreta, parda y con las mejillas claras.
Y está muy cerca de casa: España acoge algunas de sus poblaciones más importantes, en humedales como Doñana, la Albufera de Valencia o el delta del Ebro.
Tiene una forma de cortejar muy especial: el macho le ofrece comida a la hembra, algo muy poco habitual entre los patos. Todo un caballero.
Depende de las plantas que crecen bajo el agua, así que su presencia es una buena señal: donde hay patos colorados, suele haber un humedal sano. Protegerlos es proteger nuestras lagunas.