Tres gansos, tres historias de viajeros. El ánsar común cría en el norte de Europa, y muchos pasan el invierno en humedales andaluces como Doñana. Es el antepasado de las ocas domésticas, y con él el científico Konrad Lorenz descubrió que los polluelos siguen al primer ser que ven al nacer. Él mismo tenía ánsares que le seguían a todas partes.
El ánsar indio, con su cabeza blanca y dos rayas negras, es un auténtico alpinista: cruza el Himalaya volando a más de siete mil metros, donde el aire apenas tiene oxígeno.
Y el ganso emperador vive en las costas heladas del mar de Bering. Su cabeza blanca aparece a menudo teñida de color óxido por el hierro de las aguas donde come.
Los tres forman parejas para toda la vida y vuelan en formación en V, turnándose para ir en cabeza. Trabajo en equipo a miles de metros.