Dos halcones, dos mundos. El gerifalte es el halcón más grande del planeta y vive en el Ártico, entre la nieve y las rocas de Groenlandia, Escandinavia y Siberia. Algunos son casi totalmente blancos, un camuflaje perfecto en la tundra. En la Edad Media era el halcón de los reyes, un regalo reservado a los monarcas.
El cernícalo vulgar, en cambio, es uno de nuestros vecinos más comunes. Seguro que alguna vez lo has visto quieto en el aire, batiendo las alas junto a una carretera: es su famoso vuelo cernido, con el que vigila el suelo en busca de presas.
Y tiene un superpoder: ve la luz ultravioleta. Gracias a ella detecta los rastros de orina de los topillos, que brillan para él como un mapa del tesoro.
Rapidez, precisión y una vista fuera de lo común.