Pocas aves bailan como las grullas. Saltan, se inclinan, abren las alas e incluso lanzan palitos al aire. Es su forma de cortejarse, y lo hacen en pareja, porque suelen estar juntas toda la vida.
Aquí puedes conocer dos especies muy diferentes. La grulla coronada, de África, luce una corona de plumas doradas y es una de las pocas grullas capaces de dormir en los árboles. Es tan querida que aparece en la bandera de Uganda. Por desgracia, hoy está en peligro por la desaparición de los humedales.
La grulla canadiense, de Norteamérica, es una gran viajera: cada primavera, cientos de miles se reúnen junto a un mismo río de Nebraska. Y tiene una costumbre curiosa: se “maquilla” las plumas con barro rojizo.
Dos grullas, dos continentes y el mismo baile.