¿Cómo distinguir un elefante asiático de uno africano? Fíjate en las orejas: las del asiático son más pequeñas y redondeadas. Su cabeza tiene dos abultamientos y su lomo se arquea hacia arriba. Y en la punta de la trompa tiene un solo “dedo”, mientras que el africano tiene dos.
Esa trompa es una herramienta asombrosa: tiene decenas de miles de músculos y le sirve para respirar, oler, beber, saludar y recoger desde una hoja hasta un tronco.
Los elefantes asiáticos viven en familias guiadas por la hembra más veterana, la matriarca, que recuerda dónde encontrar agua y comida. Y pueden pasar hasta dieciocho horas al día comiendo.
Hoy están en peligro: quedan menos de cincuenta mil en libertad. Proteger sus bosques es proteger su memoria.