Negro de pies a cabeza, con reflejos azulados y una voz ronca inconfundible: es el cuervo grande. Aunque no lo parezca, es el pájaro cantor más grande del mundo, pariente de gorriones y mirlos.
Pero lo que de verdad lo hace especial es su mente. Los cuervos resuelven problemas complejos, planifican el futuro e incluso guardan herramientas para usarlas más tarde. Imitan sonidos de otros animales y hasta palabras humanas. Y les encanta jugar: se han visto cuervos deslizándose por pendientes nevadas solo por diversión.
No es extraño que aparezca en tantas leyendas. En la mitología nórdica, el dios Odín tenía dos cuervos, Pensamiento y Memoria, que volaban por el mundo y le contaban todo lo que veían.
Inteligente, curioso y juguetón: un auténtico genio con plumas.